San Sebastián volvió a convertirse en punto de encuentro para el cine con la presentación del cartel de El Confidente, y desde El Escapparate pudimos estar allí para vivir ese primer paso de la película de cerca.
Presentar un cartel puede parecer algo pequeño frente a una premiere o una rueda de prensa, pero en realidad es uno de los primeros momentos en los que una película empieza a construir públicamente su identidad. Antes de ver una escena, antes de escuchar a los protagonistas y antes incluso de conocer cómo reaccionará el público, hay una imagen que tiene que despertar curiosidad.
Eso fue precisamente lo interesante de esta presentación: ver cómo El Confidente comenzaba su recorrido dentro del ambiente del Festival de San Sebastián, rodeada de prensa, cineastas y público que durante esos días está completamente volcado con el cine.
San Sebastián, una vez más, como escenario del cine
Durante el festival, incluso una presentación breve adquiere otra dimensión. La ciudad respira cine y cada nuevo proyecto entra automáticamente en una conversación mucho más grande.
Para nosotros, estar allí forma parte de la esencia de El Escapparate: contar lo que ocurre desde el lugar donde está ocurriendo y no únicamente a partir de una nota de prensa.
El cartel funciona como una primera ventana al universo de El Confidente. No cuenta demasiado, y seguramente esa sea parte de su función: sugerir antes que explicar y dejar una primera impresión que acompañará a la película durante toda su campaña.
También nos interesa este tipo de encuentros porque permiten documentar el recorrido de una película desde mucho antes de su estreno. No solo cuando llega a salas, sino desde ese momento inicial en el que empieza a enseñarse al público.
El Confidente comienza así su camino. Nosotros ya hemos podido estar presentes en esa primera presentación; ahora queda conocer la película, escuchar a quienes forman parte de ella y descubrir qué hay detrás de esa primera imagen.