Hablamos con Asia Ortega y el director Horacio Alcalá sobre Fragmentos, un proyecto que se adentra en la memoria, las emociones y la forma en la que las historias se construyen a partir de pequeños momentos.
Hay historias que no se cuentan de forma lineal. Historias que aparecen en piezas, en recuerdos, en sensaciones que van tomando forma poco a poco. Fragmentos se mueve precisamente en ese terreno: el de lo emocional, lo íntimo y lo que no siempre se puede explicar con palabras.

En nuestra conversación, Asia Ortega nos habla de cómo ha sido trabajar desde ese lugar tan personal, construyendo un personaje que no se define solo por lo que hace, sino por lo que siente. Una interpretación que se apoya en los matices, en los silencios y en todo aquello que queda entre líneas.
Por su parte, Horacio Alcalá explica cómo nace la idea de Fragmentos y qué le llevó a apostar por una narrativa más sensorial. Dirigir una historia así implica confiar en el espectador, dejar espacio para que interprete y conectar desde lo emocional más que desde lo evidente.
Durante la charla, ambos coinciden en algo clave: no todas las historias necesitan explicarse por completo. A veces, lo más interesante está en lo que se sugiere, en lo que se intuye y en cómo cada persona reconstruye esos “fragmentos” a su manera.
Porque al final, Fragmentos no solo cuenta una historia. Invita a sentirla.