La nueva versión de El beso de la mujer araña, dirigida por Bill Condon, apuesta por convertir una historia de encierro, vulnerabilidad y conexión humana en un musical de gran presencia visual. Y aunque el envoltorio es importante, lo que termina sosteniendo la película no son únicamente las canciones, sino la relación que se construye entre sus personajes.
La historia parte del encuentro entre dos presos y de cómo, poco a poco, esa convivencia forzada va transformándose. Ahí está el centro emocional de la película: en las conversaciones, en lo que cada uno decide contar y en la manera en la que dos personas aparentemente muy distintas terminan encontrando un lenguaje común.

Sony Pictures
Jennifer Lopez entra en un registro que mezcla glamour, dramatismo y presencia escénica. Su trabajo funciona especialmente cuando la película abraza del todo su condición de musical y convierte la fantasía en un contraste con la dureza del encierro.
Diego Luna y Tonatiuh, por su parte, sostienen buena parte del peso emocional. Su relación es la que da sentido al conjunto y la que consigue que la película no dependa únicamente del espectáculo. Cuando la historia se centra en ellos, gana intimidad y también una sensación de vulnerabilidad que le sienta especialmente bien.
No todo funciona con la misma intensidad. Hay momentos en los que el ritmo se vuelve irregular y no todos los números musicales tienen el mismo impacto, pero la película tiene una identidad muy clara. Sabe qué tipo de experiencia quiere ofrecer y encuentra sus mejores momentos cuando deja que la parte visual acompañe a los personajes en lugar de sustituirlos.
En El Escapparate nos quedamos precisamente con eso: con una película que puede entrar por el musical, por la estética o por sus intérpretes, pero que termina funcionando por la conexión humana que se construye dentro de un espacio marcado por el aislamiento.
El beso de la mujer araña no necesita reinventar el género para tener personalidad. Su mayor acierto está en entender que, detrás de toda la puesta en escena, lo que de verdad tiene que importarnos son las personas.
6,6⭐️