Tamar Novas y esa forma de seguir viviendo el cine como la primera vez

Izabel Nechita
octubre 1, 2026
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Hay gente a la que, cuando habla de su trabajo, se le nota que realmente le gusta lo que hace. Tamar Novas es una de ellas.

Durante nuestra paso por el Festival de San Sebastián pudimos sentarnos con el actor para una nueva entrega de Little Talks, esta vez con una perspectiva un poco diferente: Tamar no estaba en el Zinemaldia únicamente como actor, sino formando parte del jurado de New Directors, la sección dedicada a las primeras y segundas películas de nuevos cineastas.

Y estar al otro lado cambia bastante las cosas.

Para Tamar, formar parte del jurado no consiste simplemente en sentarse a ver películas y decidir cuál es “la mejor”. De hecho, una de las ideas más interesantes de nuestra conversación fue precisamente esa: el arte no funciona como una competición en la que alguien queda primero y otro segundo. Cada película puede tocarte por algo completamente diferente y, cuando la decisión depende de varias personas, entran en juego otras miradas, sensibilidades y formas de entender el cine.

Quizá por eso New Directors encaja especialmente bien con su manera de verlo.

Tamar nos habla de lo mucho que le interesa trabajar con directores y directoras que están empezando. Hay algo en las primeras películas que le atrae especialmente: ese momento en el que alguien está intentando encontrar su voz, arriesgándose y enfrentándose por primera vez a un proyecto tan grande.

Cuando ve una película, busca precisamente eso: una mirada propia, algo que le sorprenda y, sobre todo, algo que le haga imaginar. Durante estos días ha tenido que enfrentarse a historias completamente diferentes entre sí y procedentes de lugares muy distintos, pero capaces de terminar conectando a través de emociones que todos reconocemos.

Y ahí aparece probablemente una de las frases que mejor resume nuestra charla: “La imaginación es el terreno de mayor libertad”.

Porque para él el cine tiene que hacer algo más que contarte correctamente una historia. Tiene que conseguir que entres dentro, que participes, que te despierte algo. Que durante dos horas vuelvas, de alguna manera, a mirar una pantalla como cuando eras pequeño.

También resulta curioso escucharle hablar del Zinemaldia porque su relación con el festival viene de lejos. Tenía apenas once años cuando vio por televisión la presentación de La lengua de las mariposas, película en la que participaba, y desde entonces ha vuelto a San Sebastián en diferentes momentos de su carrera. Por eso recibir ahora la llamada para formar parte de uno de sus jurados tiene para él un significado especial.

Pero si algo nos llevamos de esta Little Talk es la forma en la que Tamar habla de su profesión.

Después de tantos años trabajando sigue existiendo curiosidad. Sigue queriendo encontrarse con directores que le hagan probar cosas nuevas, personajes que le generen cierto vértigo y películas capaces de sorprenderle. No habla del cine como algo que ya conoce, sino como algo que todavía quiere seguir descubriendo.

Y quizá ahí está lo más bonito de la conversación.

Esta vez Tamar Novas vino al Festival de San Sebastián para juzgar películas de quienes están empezando su camino como directores, pero escuchándole hablar da la sensación de que él también intenta seguir enfrentándose a cada proyecto con un poco de esa sensación de primera vez.

Porque puedes llevar años haciendo cine y seguir entrando en una sala con ganas de que una película consiga sorprenderte.

Y eso, probablemente, sea una de las mejores formas de no dejar nunca de disfrutar de este trabajo.